Santiago, 12 de marzo de 2026. Ante las máximas autoridades del país reunidas en la Catedral Metropolitana de Santiago, el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, advirtió que la estabilidad democrática es frágil y llamó a la clase política a actuar con mayor coherencia para erradicar la corrupción y el individualismo de la vida pública.
La reflexión se realizó este jueves durante la tradicional Oración Ecuménica por Chile y el Nuevo Gobierno, ceremonia de carácter oficial en la que autoridades del Estado y representantes de diversas confesiones religiosas se reunieron para encomendar a Dios el nuevo ciclo político y pedir por el bien común de la nación.
La celebración fue presidida por el cardenal Chomali junto al clero de la arquidiócesis. En ella participaron el Presidente de la República, José Antonio Kast, ministros de Estado, representantes de los tres poderes del Estado, autoridades civiles y militares, delegaciones diplomáticas, invitados especiales y líderes de distintas comunidades religiosas presentes en el país.


Esta oración es una antigua tradición que se realiza en la Catedral de Santiago al inicio de un nuevo gobierno, como un momento de encuentro y reflexión por el país y sus autoridades. A diferencia de una misa, se trata de una celebración ecuménica en la que participan distintas Iglesias cristianas y comunidades religiosas que se unen en oración por Chile.
Una oración por el país y sus autoridades
La ceremonia comenzó con el saludo del cardenal Chomali a las autoridades y a los representantes de distintas confesiones religiosas. Luego se desarrolló la liturgia de la Palabra, que incluyó la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4, 32-35), el Salmo 84 y el Evangelio según San Juan (2, 1-11), relato de las bodas de Caná.
Tras la proclamación del Evangelio, el arzobispo dirigió la homilía, en la que destacó el valor de la democracia y el compromiso de todos por cuidarla.
“El cambio de mando es siempre un momento trascendente en la vida de una nación. Es una ocasión que marca un hito en nuestra historia y que nos invita a renovar la esperanza y la responsabilidad por el futuro del país”, expresó, recordando la reciente jornada electoral como una verdadera fiesta cívica vivida con respeto y espíritu democrático.
El cardenal subrayó también que la democracia es un bien que debe ser protegido. “La democracia es un bien que se gana a gotas, pero se pierde a litros si no se cuida”, afirmó, llamando a preservar el diálogo, el respeto y el compromiso con el bien común.
Una política al servicio del bien común
A partir del Evangelio de las bodas de Caná, el cardenal propuso una reflexión sobre los desafíos del país. Explicó que el agua y el vino presentes en el relato evangélico pueden entenderse como símbolo de los recursos naturales y del trabajo humano, elementos que deben ponerse al servicio de una sociedad más justa y fraterna.
Dirigiéndose al Presidente de la República y a las nuevas autoridades, señaló que gobernar implica estar atentos a las necesidades de la población, recordando las palabras del Evangelio: “No tienen vino”.
“En nuestro país también faltan muchas cosas”, afirmó, invitando a trabajar por una sociedad que respete la dignidad humana, promueva la justicia y supere las desigualdades.
En ese contexto, expresó esperanza en distintos ámbitos de la vida nacional, como el combate a la corrupción, la superación de la pobreza, el fortalecimiento de la educación y la seguridad pública.
El arzobispo advirtió también sobre los riesgos de una sociedad excesivamente individualista y llamó a recuperar una visión más profunda del desarrollo humano. “Nos hicieron creer que para ser felices se requería tener más, pero olvidamos que se requiere ser más”, señaló.
Un llamado al diálogo y al servicio público
Durante su reflexión, el cardenal destacó la importancia del diálogo en la vida política y social, recordando palabras recientes del Papa León XIV sobre la necesidad de cuidar el lenguaje y buscar acuerdos que permitan construir una realidad común.
En ese sentido, invitó a las autoridades a vivir la política como un servicio al bien común y a ejercer sus responsabilidades con honestidad y sentido de justicia.


“Esperamos que el poder se convierta en un servicio generoso hacia los demás, porque no somos dueños de él, sino administradores llamados a buscar el bien de todos”, afirmó.
Asimismo, hizo un llamado a fortalecer la probidad en la vida pública, a escuchar a las personas y a promover una convivencia basada en la dignidad humana, la solidaridad y la paz.
Oración por Chile
Tras la homilía se realizó la oración universal por Chile, en la que representantes de distintas comunidades cristianas elevaron peticiones por las autoridades, los niños y jóvenes, los trabajadores, las familias, los más vulnerables y el cuidado de la creación.
La ceremonia concluyó con una oración final por el país, la bendición del arzobispo de Santiago y la entonación del Himno Nacional de Chile.
Posteriormente, el cardenal Fernando Chomali, junto al deán de la Catedral, monseñor Héctor Gallardo, acompañaron al Presidente de la República y su familia hasta el Santuario de la Virgen del Carmen, ubicado en la parroquia El Sagrario, a un costado de la Catedral, donde permanecieron algunos minutos en oración.
Finalizado ese momento de recogimiento, el mandatario abandonó el templo y fue despedido en la Plaza de Armas con los honores correspondientes del Ejército. Luego abordó el tradicional Ford Galaxie presidencial, retirándose del lugar entre los saludos de las autoridades y asistentes.


